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22 de julio de 2012

Resonancias

En el fondo del árbol
siempre se escucha
algún canto perdido.
Aunque un filo le corte
su antigua resonancia.
Por eso el fuego suele ser un ritual
que desde la madera arde
en el íntimo rincón de alguna casa.
Y mientras el leño de deshace,
desatando cenizas,
se quema ante los ojos
diciendo que es un árbol.



No sé si el fuego viaja por mi sangre o se propaga por los huecos de mis huesos. Pero no está extinto, lo siento de dentro hacia fuera.

Y siento como por momentos se aviva.


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17 de julio de 2012







Hay algo de contacto directo con lo "natural" que sólo tengo con este calor extremo, del que tan pocas cosas disfruto.  Es la toma de conciencia de la piel nada más abrir los ojos por la mañana. La primera visión es mi  propia piel. 

Me levanto y Mirna me reclama impaciente, quiere su comida antes que mi café. Salgo al patio y los pocos jazmines me inundan con su olor. En esta variedad se "suicidan" cuando aún están jugosos y gorditos. Hoy hay seis en el suelo.
Preparo el café, abro la ventana, los gorriones están en su particular jolgorio desde hace por lo menos media hora. Mirna se recuesta en el poyete mirando la calle solitaria.

Pasa un coche con las ventanillas abiertas y la música alta.
Es la primera vez que oigo ópera en un coche

Anoche leí un fragmento, no recuerdo de quién, en el que un hombre pronunciaría grandes discursos al cabo de un rato pero en ese preciso momento estaba en una cama (puede que de hotel) en posición fetal.

El café se me ha enfriado. No me gusta el café frío ni con calor extremo

Las personas tampoco


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