-¿Qué haces cuando te sientes triste?
-Ordeno los armarios
-Y tú...¿qué haces?
-Salgo y compro un libro. Me siento en una terraza y tomo un té.
Dejo el libro cerrado sobre la mesa, pero aún así ya me siento mejor.
Entre el sonar de campanas y los pájaros pasó
un tiempo, tiempo de despertar, pensar, casas
de planta baja en un jardín (no éste sino de árboles
duraderos), una fase final (jardín es lo que dura) las
mismas campanas y otras manos tañendo, el mismo
bullir y algarabía, era el final día a día, todo
calma y angustia, a eso se iba allí.
Entre las campanas
y los pájaros, el alba (aún la noche y la casa, árboles
de hoja grande). Hacer limpieza, aligerar, dejar sólo
lo útil, no para la permanencia sino para el azar. Ese
jardín, vida en los demostrativos, poquitas cosas,
que no incomeden a quien queda. De lo leve,
de las manos que tañen es la vida, o pájaros
en julio, trinos mínimos, mirlo y colirrojo
revoloteos o flecha, petirrojo o vencejo.
Olvido García Valdés







