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14 de mayo de 2017



 Los quereres no son las palabras. 
Son los hechos.
(Mi abuela)

Siega

En la linde del bosque no había más sonido
que el leve cuchicheo de una larga guadaña
hablando con la tierra. No sé qué le diría.
Quizás le contaba algo sobre el calor del sol,
o quizás algo acerca de aquel vasto silencio,
y por esto su voz no era más que susurro.
No le hablaba de un sueño nacido de los ocios,
ni de oro regalado por algún hada o duende:
fuera de la verdad, todo parece frágil
para el ferviente amor que alineó gavillas,
no sin dejar algunas flores (blancas orquídeas),
y asustó a una serpiente de un verde coruscante.
El sueño más hermoso que el trabajo conoce
son los hechos. Mi larga guadaña susurró,
y olvidose del heno.



24 de diciembre de 2013

 los sueños necesitan más manos



En aquella época nunca soñaba. Y si lo hacía, los sueños, no bien asomaban, resbalaban por la pendiente escurridiza de la mente, sin nada a lo que sujetarse, hasta una zona completamente vacía.
Haruki Murakami




Algo (o mucho) de construcción es-tiene el amor, pienso.

Dice la gente que dos no pelean si uno no quiere.

Erich Fromm dijo que hay distintas formas de amor.

Me enseñó mi abuela uno de sus refranes, uno de mis "mandamientos"...un ten con ten y que dure.

En esas 7 palabras lo dijiste muy bien,  una construcción de dos, sea del tipo que sea, no avanza si uno no quiere.



9 de diciembre de 2013

Dinastía afectiva



Cuando pongo el motor en marcha un grupo de gorriones se arremolina en la carretera, picoteando algo que no distingo. 

Ha amanecido una mañana fría, algo más que la de ayer, en la que el termómetro marcaba 0 grados. Hoy descubro una temperatura que desconocía...-0. 

Y pienso que ese menos se debe (ha de ser así) a que un día como hoy, cuando sólo tenía 3 años (me recuerdo ese día sentada en la sala con ella en la habitación contigua) murió mi abuela.

 La de  los refranes, la de mis "mandamientos".

La que me enseñó que  "Los quereres no son los palabras, son los hechos"



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15 de octubre de 2013

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Las únicas palabrotas que mi abuela pronunció en toda su vida estaban sólo dentro de sus refranes. No están recogidas en ningún cuaderno, en ninguna "biblia". Me han ido llegando por la voz de mi madre, desde que cumplí cuatro años. 

Son grandes metáforas y enormes lecciones de vida. Son, en gran parte, mis mandamientos, a los que recurro cuando necesito orientación,  siento que me "desnorto" en el camino, me hacen y/o me hago pequeña, cuando dejo de quererme.

"Para puta y en chancleta, estate quieta"


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9 de diciembre de 2011







Un 9 de diciembre, gris y lluvioso, murió mi abuela, cuando aún yo no había cumplido 4 años.
Ella siempre decía que los quereres no son las palabras, los quereres son los hechos.
Me pregunto... ¿cómo vivir sin hechos? 
es más... ¿cómo sobrevivir sin tan siquiera palabras? 
¿cómo soñar si he dejado de quererme?


Suena Animal instinct






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