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15 de abril de 2016



Tuve un sueño desagradable.
Yo era un pájaro negro, sobrevolaba la selva en dirección al oeste. Me había hecho una herida profunda y, en el ala, tenía adherido el rastro negruzco de la sangre. El cielo del oeste empezaba a cubrirse de funestos nubarrones negros, flotaba un tenue olor a lluvia.
Haruki Murakami







¿De qué material corrompido
están hechos los sueños?
De volcanes, pecados, lágrimas
que caen en algún bosque extraño.
Del ala desgajada de un ángel
y desvíos en carreteras fronterizas.

                                                                      Roberto Loya



27 de mayo de 2014


Del puente a la luna
apenas hay un paso:
un susurro, el río.




3 de mayo de 2014







Dicen que un pájaro cantaba dentro de él:
la verdad es una tierra sin caminos.

No hay llegada,
sólo movimiento de aprender.
Y ésa es la belleza de la vida.
Abriéndose a la constancia.





1 de mayo de 2014

El ala sana ayudará al ala rota en el vuelo.
Y volarás.


Al alba
los pájaros cantan.
Mente llena 
todavía de palabras.
Lo invisible es claro.
Un perro ladra
lejano.
Tu mente.
Los pájaros.
Lo invisible.
Lo claro.

                                    Roberto Loya




7 de julio de 2013

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¿qué puede hacer una gota de agua para no secarse? 
...arrojarse al océano


son algunas palabras de  Roberto Loya, ayer, en La canción del Avadhut



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15 de noviembre de 2012

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...La piedra ora. Nada se apresura.

Cubiertos por una memoria de sueño
los trenes insomnes han dejado de parpadear
en la noche, en la noche igual para nosotros
de donde nunca sabremos regresar



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4 de noviembre de 2012


La oscuridad del cristal









Asistí ese día a la lectura de Poetas del mundo en Córdoba sin conocer nada de la poesía de ninguno de ellos y por supuesto, sin ponerle rostro. 
Cuando Javier Lostalé presentaba al primer poeta, quizás por ir a lo más fácil, pensé en que sería el que se sentaba junto a él, que ése sería  el orden de intervención. Conforme avanzaba en su decir, en su contar,  yo miraba por momentos a ambos y pensé...definitivamente este hombre físicamente no me revela nada de esto. Al terminar la presentación Roberto Loya dijo en primer lugar...gracias Javier, y entendí, estaba sentando en otro lugar.

Compré su libro al salir. Su formato, color y título, Los ojos no están aquí,   comenzaron a contarme cosas, al igual que la ilustración de la portada de Juan Carlos Mestre también me habló...
Ahora puedo contemplarme en lo desaparecido hasta embellecer lo exhausto.

Es un libro breve, 61 páginas en total, todo intensidad.
Las palabras prestadas (sigo pensándolo) casi siempre dicen las cosas mejor que las propias. Éste es también el caso, así que recurro a las del final del libro,  de Federico Leal


R. Loya es un poeta de oscuridades externas pero sus textos irradian una luminosa presencia interior...Su poesía genera luces, oblicuos sonidos de mantras, de cálices silenciosos vertidos sobre una hoguera, pero también proyecta figuras crepusculares y a menudo alargadas. Voces que susurran advertencias, que pueden empozoñarnos el aire, pero que van destinadas a quien desee congregarse en torno a los círculos donde gira toda ansiedad futura, todo anhelo por venir...

"Qué envenenamiento produjo la lectura
de altos relámpagos en la noche,
y qué oscura sigue estando la calle
que daba a la ventana
de los poemas rotos"
R. Loya


R. Loya es la voz inquebrantable del que ha estado en la tiniebla más enfangada y ha salido purificado pero no ileso.

Nos recuerda que somos nosotros quienes hemos aceptado o apartado el negro de la vida...que somos agua transformándose en miedo helado o en suma combustión vaporosa pero no un espejo frígido de nuestra existencia.

R.  Loya es un prestidigitador de emociones.


Este libro parece hecho para las manos, como las fotografías de Masao Yamamoto.


13 de octubre de 2012


Y me pregunto qué alberga el mar
al partir hacia lo invisible.
Qué nos devuelve amansado en su marea
como la vida trae de pronto el olor
de una vieja lluvia, que nos hace distintos
al saberse noche de los días



7 de octubre de 2012


...Huele la lluvia ser lluvia, con el tacto
que antes fue lago,
y un bosque seco.
Mira en lo pequeño:
olvidaste los átomos
y las lágrimas,
y soñar con garzas
con lágrimas de garzas
sin miedo ni malicioso juego,
mientras llega el otoño.







...Nosotros conducimos el negro de la vida,

el desplazamiento.
No hay para tantos afanes, pero somos extraños,
inhumanos hasta en la necesidad.
Mercenarios del descanso.
Hábitat de los suicidios.


Sin rumbo. En la noche del cielo

aramos los hielos del miedo
con el ritual del verbo y la flor
que muere en la página, 
y que resucita luego
en la locura de tus ojos.



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1 de octubre de 2012



A quién sonreír en las alacenas
a quién llorar por su luz.
De no ser y de regreso
la materia de este instante.
De escarcha y almohadas el recuerdo.
Sólo ha quedado esa luz trémula,
un hombre que saluda.
¿Tienes frío? Mitad silencio, mitad niebla.

El que lleva un fantasma bajo su sombra
ya no está.
El que es lluvia por las arboledas,
se fue pronto.
El que se oculta en una música de Mozart
en una habitación de lluvia, por un espejo mojado,
solo de lluvia y alma silenciosa,
dejó versos abatidos por alas de mariposa.
Ya no está. Se fue pronto.



Roberto Loya es uno de los cuatro poetas que intervinieron ayer en Poetas del mundo. Éste es uno de los poemas que leyó



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