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25 de junio de 2012


     


 Una araña paciente y silenciosa,
vi en el pequeño promontorio en que
sola se hallaba,
vi cómo para explorar el vasto
espacio vacío circundante,
lanzaba, uno tras otro, filamentos,
filamentos, filamentos de sí misma.


Y tú, alma mía, allí donde te encuentras,
circundada, apartada,
en inmensurables océanos de espacio,
meditando, aventurándote, arrojándote,
buscando si cesar las esferas
para conectarlas,
hasta que se tienda el puente que precisas,
hasta que el ancla dúctil quede asida,
hasta que la telaraña que tú emites
prenda en algún sitio, oh alma mía.

.

9 de mayo de 2012



  Recuerdo cómo yacimos juntos cierta

diáfana mañana de verano,

cómo apoyaste tu cabeza en mi cadera 

y suavemente te volviste hacia mí,

y apartaste la camisa de mi pecho, y

hundiste la lengua hasta mi corazón

desnudo,

y te alargaste hasta tocar mi barba,

y te extendiste hasta abrazar mis pies 

 

.