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8 de julio de 2013

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en voz baja




Mi mano en el heno de tu pecho envejecido
recoge paja
para hacernos un nido




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4 de julio de 2013

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 Vuela más un ojo
Con un ojo invento pájaros
que con los dos no puedo hacer volar.

Carlos Vitale




Con la yema del dedo le tocó la nuca para que también a él se le pusiera la piel  de gallina. Y ocultó su rostro entre sus piernas. Por el picaporte su lengua va y viene y gotea mirra, su cuerpo es una flauta llena de un suave sonido.
La mano de ella es la de él. La mano de él es la de ella. Él está dentro de ella y ella está sola. Después, adormecida, le besa con ternura, en su propio brazo, seis veces.
Y mientras duerme cuenta sus ahorros, su capital...

Amos Oz

30 de junio de 2013




                                                  Dans le silence des pierres


... y también ellos cuando les toque estar solos por las noches se quedarán asombrados 
al intentar comprender lo que la luna le hace al mar y cuál es el propósito del silencio. 
Respuesta tampoco tendrán ellos. Todo se mueve más o menos en el vacío. 
El propósito del silencio es el silencio


                                   Roads and rocks
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11 de mayo de 2013


Orografía en una caja


...Coloqué la palma de mi mano sobre el amplio dorso de la suya, que estaba surcado por una fascinante red de delicadas venas azules y salpicado de manchas de color marrón, como un paisaje de ríos y colinas...



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30 de abril de 2013




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Papel negro para envolver una caja



"...Cuánto sufrimiento podía haberse evitado sólo con que hubieses pronunciado dos palabras entonces. Pero de qué vale preguntarle a un vampiro cómo puede beber sangre fresca.

Estoy cometiendo una injusticia contigo..."


Cierro el libro y me quedo pensando en las palabras y la ausencia de ellas, en que sólo las personas que tienen mucho que decir me transmiten desde sus silencios, aunque a veces sea torpe (o más pequeña) y  necesite acercarme para oír su respiración o ver  cómo su pecho sube y baja al ritmo de los latidos.


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3 de febrero de 2013

Sueño, gardenias y café


La fuerza del agua contra las rocas en un mar del norte o la fuerza descontrolada del corazón contra mi pecho, que eran la misma cosa a las cinco y media, fue lo que me despertó.

El ritmo cardíaco (o del alma) necesitó algunos minutos para recuperar la rutina. Mientras, mis ojos abiertos seguían mirando el ritmo salvaje de las olas, a no sé cuántos kilómetros de distancia...


El café casi  está hecho cuando hago algunas fotos a la primera gardenia que abrió, expuesta ya insolente. Junto a ella otra se contagia, pareciera que sólo necesitara el empujón de otra más valiente. Todas las seguirán en breve.

Bebo despacio el café muy caliente, como me gusta. Oigo los gorriones fuera, con el corazón acompasado pero con ese pálpito que lo acucia cuando intuye que va a encontrar unas palabras que nunca antes había leído. Busco por la red un libro que no tengo físicamente, leo un primer poema...un segundo...es éste el de mi pálpito


A través de nosotros

Antes de perdón, está libre la silla,
antes de el color de tus ojos, antes de qué quieres tomar,
antes de soy Rico y me llamo Dita, antes del roce
de una mano en un hombro,
eso pasó a través de nosotros
como una puerta entreabierta durante el sueño.


Amos Oz




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