"Si el poeta viviese en una isla desierta, sin nadie que leyese lo que escribe, sin nadie que pudiese oírle, no escribiría poesía."
Son palabras de Eloy Sánchez Rosillo que escuché de su conversación con Andrés Trapiello.
"Durante dos años consecutivos estuve solo en el invierno ocho meses seguidos en las montañas de Sierra Nevada, en el lago Tahoe...Con el transcurso del tiempo descubrí que mis reacciones se densificaban. Soy normalmente un silbador. Dejé de silbar. Dejé de conversar con mis perros y creo que las sutilezas de sentimiento empezaron a desaparecer hasta que me hallé por último en una base de placer y dolor. Pensé entonces en los matices delicados de sentimiento, de reacción, son resultado de la comunicación y que sin esa comunicación tienden a desaparecer. Un hombre que no tiene nada que decir no tiene palabras.
¿Puede ser cierto lo contrario, que un hombre que no tiene nadie a quien decir algo no tiene palabras porque no tiene necesidad de palabras?"
