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13 de agosto de 2014
9 de junio de 2014
13 de diciembre de 2012
Mi segunda copa llega a las dos. El camarero me aclara...cerramos a las tres si no hay gente, si hay gente más tarde.
A esa hora yo me habré marchado ya. Pienso en las personas que duermen en la calle, que no tienen un lugar al que regresar.
Cojo el teléfono del trabajo y automáticamente comienzo con una tarea para la que nunca encuentro un momento, borrar los mensajes. Llego a éste que hace unas semanas alguien me envió por equivocación...
Tengo que ir a por ellos, me voy ya. A ver si esta tarde nos vemos un rato.
Entonces le respondí avisándole de su error, es una putada quedarte esperando un sms que nunca llega. Equivocarte en esos momentos también. Ahora lo borro.
Comienza a sonar Smoke on the water y la corriente me lleva hacia atrás en el tiempo...flotando
.
12 de diciembre de 2012
De un tiempo a esta parte, no sé cuánto tiempo, en los bares de copas te ponen un platito rebosante de gominolas. Éstas que me han traído son de diferentes tamaños, colores y formas. A todas las mesas que me rodean además les han puesto pipas (el obsequio irá en proporción a las sillas ocupadas).
A mí no. Soy la única persona sola en este local que se llama Casablanca. Será por eso.
Unos minutos antes en un restaurante con todas las mesas ocupadas he sido la única persona que ha comido sola.
Unas horas antes he observado la larga cola para acceder al auditorio, rodeaba todo el patio. No había ninguna persona sola.
En este local haciendo honor a su nombre, Ingrid Bergman cubre las paredes, con miradas intensas, gestos contenidos y abrazos imposibles a Humprey Bogart. La música está alta pero no demasiado. Las personas hacen mucho más ruido al hablar.
Con la mirada clavada (más honda todavía) en las palabras que escribo oigo el ruido de los dientes que no veo pelando las pipas.
Me aíslo del ruido, que no de la música, (es)cojo una gominola, no quiero arriesgarme con una que no me guste precisamente en este momento, te escribo...Jordi Savall accedió al escenario como flotando...
8 de diciembre de 2012
19 de septiembre de 2012
10 de septiembre de 2012
Esforzarse en lo mejor. Volver a escribir. Retocar, siquiera imperceptiblemente alguna corrección. "Es a mí mismo a quien corrijo -decía Yeats- al retocar mis obras".
Releo notas que escribí hace algunos años y corrijo. A menudo la corrección consiste en eliminar lo accesorio (e innecesario). En este retocarme a mí misma también elimino alguna fotografía que me gustó en ese momento. Con el primer café del día me llevo la sorpresa de encontrar algunas que desconocía de Rinko Kawauchi y que me hacen volver atrás, retroceder hasta quizás el primer día en que sentada frente a una ventana al mundo, desconocida e inmensa, guardé mis primeras fotografías. Allí estaba esta mujer con su mirada, tan sencilla ...aparentemente.
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