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Walden o la vida en los bosques
Cuando, como solía ocurrir, no tenía yo con quien hablar, despertaba el eco dando con mi remo en un costado del bote y llenando así el bosque de ondas que formaban círculos cada vez más amplios, excitándolas como el guarda de un circo a sus animales salvajes, hasta hacer resonar a la espesura misma y a las colinas circundantes.
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