.
Mostrando entradas con la etiqueta Rafael Navarro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Rafael Navarro. Mostrar todas las entradas
12 de abril de 2014
11 de abril de 2014
1 de abril de 2014
En los primeros días de abril desde el amanecer hasta que oscurece,
el aire, los nidos de los gorriones, los de otros pajarillos,
el aire, los nidos de los gorriones, los de otros pajarillos,
ya huelen a azahar.
También durante la noche.
A veces, los ojos cerrados, acostada en la hierba o en su casa, trataba de evadirse de su pesadez.
Una noche, incluso, creyó lograrlo. Se sintió llevada hasta el techo. No tocaba nada, ni con la espalda, ni con los pies, ni con el vientre. Ascendía dulcemente ...¿soñaba o no?
Sin embargo cogió la viga con su mano izquierda. Antes de descender pudo arrancar tres astillas de ligera madera, testimonios seguros. Y luego cayó de nuevo -¡cayó!- en el sueño.
Al despertar, las tres astillas de madera habían desaparecido.
J. Audiberti
El escritor que imagina es aquí un psicólogo exacto. Sabe que en el sueño de vuelo, el soñador se ve colmado de pruebas objetivas. El soñador arranca una astilla de la madera, recoge una hoja en la copa del árbol, saca un huevo del nido del cuervo. Une a esos hechos precisos los bien armados razonamientos, los argumentos bien elegidos que dará a aquéllos que no saben volar.
Desgraciadamente, al despertar, ni las pruebas han quedado entre las manos ni los buenos razonamientos en el espíritu.
Pero el bienestar del sueño nocturno de ligereza permanece.
Gaston Bachelard
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
.jpg)





