Ebria de tantos cielos comidos como granos, granos del elixir de azul que hace volar, anda, todavía anda, pero ya le asoman alas, negras alas nocturnas, cortadas por la cumbre espinosa de las montañas. ¡No! Las montañas mismas forman parte de la sustancia de las alas, las montañas con sus alpacas, sus casitas, sus pinos...Ella admite que esas alas vivan, que se agiten. Quieren agitarse, se agitan. Anda. Vuela. Es en todas partes lo que vuela.
