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21 de octubre de 2016






¿Dónde volver a encontrar
ese mundo en otra parte, más allá

de los mapas y los atlas
donde todo se entreteje

en y a partir de sí mismo
un nido de hierbas trenzadas?



20 de octubre de 2016







...Esta noche, un primer movimiento, un pulso,
como si la lluvia se acumulase en el pantano
hasta romper y desbordarse: una presa que estalla,
un tajo abriendo la cama de helechos...


20 de septiembre de 2014











Entonces, ¿qué era mejor
que aplastar una hoja o una hierba 
entre las palmas de las manos,

y luego ondearla poco a poco,
a gusto ante boca y nariz
y su olor inhalar?

Si algo sabes
acerca del universo
es porque has absorbido
las cosas así,

has mirado bien
-como cuando te miras hondo-





3 de octubre de 2013

Allí mismo



Una nidada fría, una puesta completa aunque escondida
bajo el mantillo del pasado otoño, y entonces supe,
por su lisa quietud, que se había arruinado sin remedio,
convirtiendo en mortal sudor un rocío
que empapaba las cáscaras sin hacerlas brillar.
Yo estaba de rodillas junto al seto, las manos apoyadas
sobre la hierba húmeda, adorador de aquello,
madrugador que indaga con las manos
y acostumbra encontrar huevos calientes. Pero no
este súbito tacto polar como un estigma,
este frío de círculo de piedra amaneciendo
en mi mortificada diestra, prueba innegable
de lo que allí pactó con la materia
hueca en su retraimiento planetario.



Seamus Heaney  dejó su huella imborrable hace unos años por Cosmopoética. Ayer en el autobús,  precisamente cuando me dirigía allí, leí este poema pegado sobre el cristal. 
La traducción es de Jordi Doce, otro poeta que también hemos disfrutado.


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