si a esta fotografía le quitásemos esas chimeneas que a Tempero ponen nervioso mientras echan humo el paisaje quedaría mucho mejor, más idílico. Pero ese "vergel" sonaría casi a escenario para la fotografía, por irreal.
Ahí están las más famosas revistas que para conseguir que la rueda del consumismo siga su camino venden biquinis y la carne que va con ellos han de trasladarse a las islas más remotas para sus reportajes fotográficos
Nosotros nos abrazamos a la arena, a las nubes o al mar, en esa dialéctica natural, pero hay días que, contradictoriamente, nos abrazamos a una vía de tren
No me gusta nada esa fábrica que se ve al fondo de la playa. Compensa el culito en pompa y las nubes dispersas. Y REM.
ResponderEliminarY es que esas chimeneas altas echando humo todos los días me ponen un poco nervioso.
Ruinera: no conocía esa palabra; ahora sí.
ResponderEliminarTempero
ResponderEliminarla playa es ancha y no tiene chiringuitos, algo es algo
sigo sin creerme que las nubes me dejarían caer si me lanzase sobre ellas, pienso que me sostendrían
REM también suele tenderme una mano, incluso a veces me da un abrazo
Este cuerpo sí lo reconozco. Forma parte de la dialéctica entre carne y arena, propia de las cosas que más pronto o más tarde, van a fundirse.
ResponderEliminarEl mar.
Un beso.
Tomás
ResponderEliminarlo propio, lo natural, no siempre es lo cotidiano
si a esta fotografía le quitásemos esas chimeneas que a Tempero ponen nervioso mientras echan humo el paisaje quedaría mucho mejor, más idílico. Pero ese "vergel" sonaría casi a escenario para la fotografía, por irreal.
Ahí están las más famosas revistas que para conseguir que la rueda del consumismo siga su camino venden biquinis y la carne que va con ellos han de trasladarse a las islas más remotas para sus reportajes fotográficos
Nosotros nos abrazamos a la arena, a las nubes o al mar, en esa dialéctica natural, pero hay días que, contradictoriamente, nos abrazamos a una vía de tren
Un beso