30 de diciembre de 2011



Durmiendo he soñado con el mar
Con los ojos abiertos he habitado un bosque de ramas desnudas


Primera sensación al amanecer sin sol: soltar la ruinera





.

5 comentarios:

  1. No me gusta nada esa fábrica que se ve al fondo de la playa. Compensa el culito en pompa y las nubes dispersas. Y REM.

    Y es que esas chimeneas altas echando humo todos los días me ponen un poco nervioso.

    ResponderEliminar
  2. Ruinera: no conocía esa palabra; ahora sí.

    ResponderEliminar
  3. Tempero


    la playa es ancha y no tiene chiringuitos, algo es algo

    sigo sin creerme que las nubes me dejarían caer si me lanzase sobre ellas, pienso que me sostendrían


    REM también suele tenderme una mano, incluso a veces me da un abrazo

    ResponderEliminar
  4. Este cuerpo sí lo reconozco. Forma parte de la dialéctica entre carne y arena, propia de las cosas que más pronto o más tarde, van a fundirse.

    El mar.

    Un beso.

    ResponderEliminar
  5. Tomás

    lo propio, lo natural, no siempre es lo cotidiano

    si a esta fotografía le quitásemos esas chimeneas que a Tempero ponen nervioso mientras echan humo el paisaje quedaría mucho mejor, más idílico. Pero ese "vergel" sonaría casi a escenario para la fotografía, por irreal.

    Ahí están las más famosas revistas que para conseguir que la rueda del consumismo siga su camino venden biquinis y la carne que va con ellos han de trasladarse a las islas más remotas para sus reportajes fotográficos

    Nosotros nos abrazamos a la arena, a las nubes o al mar, en esa dialéctica natural, pero hay días que, contradictoriamente, nos abrazamos a una vía de tren

    Un beso

    ResponderEliminar

Dime