2 de febrero de 2013





...Pero nos imaginamos dicha paciencia. Pone paz en los dedos. Solamente imaginándola, la paz invade el alma. Todas las cosas pequeñas piden lentitud. Ha sido preciso un gran ocio en la estancia tranquila para miniaturizar el mundo. Hay que amar el espacio para describirlo tan minuciosamente como si hubiera moléculas de mundo, para encerrar todo un espectáculo de una molécula en un dibujo. En esta proeza, ¡qué dialéctica de la intuición que ve siempre en grande, y del trabajo hostil a los vuelos!

En efecto, los intuicionistas  se dan todos en una sola mirada...


Gaston Bachelard

Fotografía: David Jiménez



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