Un bosque vivo, desde Karelia hasta mi cama
Una pastora hilaba en un bosque de abedules. Estando allí en reposo, centrada en su trabajo, recibió la visita de la llamada La Mujer Salvaje, que la incitó a danzar durante tres días, justo hasta la puesta del sol, y lo hizo con tanta soltura que no dejó en la hierba ni una de sus huellas. Terminado el baile, la lana había quedado hilada...
Leyenda recogida en Mitología de las plantas.
A. de Gubernatis
El abedul es, por excelencia, el árbol sagrado de distintas culturas de Siberia
Los indios de Norteamérica le rinden culto.
A mí me protege
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