29 de abril de 2012


Lo normal es que nadie
se dé cuenta al principio.
Me ha dado por maravillarme
de los árboles del parque.
Algo puedo deciros:
son hermosos
y lo saben.
También están exhaustos...

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1 comentario:

  1. Mujer que saluda a los árboles

    Lo normal es que nadie
    se dé cuenta al principio.
    Me ha dado por maravillarme
    de los árboles del parque.
    Algo puedo deciros:
    son hermosos
    y lo saben.
    También están exhaustos,
    cientos de años
    atascados en el mismo lugar:
    hermosos paralíticos.
    Cuando estoy a sus pies
    sienten que los observo,
    miran cómo agito mi necia
    mano, y envidian la alegría
    de ser un blanco móvil.

    Los ociosos que pueblan los bancos
    empiezan a fijarse.
    «Hay gente para todo…»,
    se oye decir.
    Muchos tienen los ojos
    perdidos en el suelo,
    como si de verdad no hubiera nada
    que mirar, hasta que
    ahí va esa mujer
    saludando a las ramas
    de estos viejos árboles. Alzad
    la frente, amigos, mirad arriba,
    puede que veáis más
    de lo que nunca os pareció posible,
    justo ahí donde algo
    la saluda tal vez para decirle
    que ha visto lo maravilloso.


    Este poema de la pintora Dorothea Tanning se incluye en su libro Coming to That, que publicó poco antes de morir, con 101 años.

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