Al ser así de anónima, lo necesario se hace cómodo. Desde el anonimato tenemos la posibilidad de fingir mejor. Incluso de parecer tiernos. Incluso a veces no fingimos y todo es terriblemente cierto. Pero eso, incluso es posible que el anónimo no lo sepa. Y es entonces cuando ocurre el milagro aposentado en las ruinas del alma: para que te amen y poder seguir amando, tienes que ser otro. A partir de aquí, si inventas algo, siempre es para que el inventado sea feliz. Ese otro al que aman para que tú nunca seas amado. Y tú, que ya no existes, un perfil desdibujado del amor que nunca hallaste. Te queda el consuelo de que esta ausencia tuya de amor, se va a nutrir a partir de hoy, de ese anónimo agonizando día tras día; pero sin poder morir nunca, condenado a ser una falsa identidad eterna, amada y feliz.
Me gustaría mirarte dormir, algo que tal vez no suceda. Me gustaría mirarte, durmiendo. Me gustaría dormir con vos, entrar en tu sueño mientras su ola suave y oscura resbala sobre mi cabeza y caminar con vos por ese bosque luminoso, oscilante, de hojas verdeazules con su sol acuoso y sus tres lunas hasta la cueva donde tenés que descender, hasta el peor de tus miedos
me gustaría darte la rama de plata, la pequeña flor blanca, la única palabra que te va a proteger del dolor en el centro de tu sueño, desde el dolor en el centro me gustaría seguirte por la larga escalera otra vez y transformarme en la barca que cuidadosamente te traerá de regreso, como una llama entre dos manos juntas, hasta donde tu cuerpo duerme al lado mío, y cuando entres en él con la facilidad de la respiración
me gustaría ser el aire que te habita sólo un momento. Me gustaría ser así de anónima y así de necesaria.
Margaret Atwood
me encantan los osados que no saben fingir ni siendo anónimos, aunque el mimetismo nos protege de desaires y vaivenes nos aleja de un posible amor pleno (todo es posible hasta que se demuestre lo contrario) ése en el que necesitado no lanza su llamamiento al aire, sino que dice en voz alta te necesito a ti
Con tanto querer domesticar los sentimientos en esta selva hay un camalaeón a cada paso, en cada rama. Y tan bien lo hacen que ellos lo hacen terriblemente cierto...se creen hojas
ser imprescindible es ser especial aunque siendo especial no se es imprescindible...ironía o putada
siempre pienso en cómo sería convertirme en un ser minúsculo cuando veo las briznas de hierba, las florecillas...sería como adentrarme en un inmenso bosque
Al ser así de anónima, lo necesario se hace cómodo. Desde el anonimato tenemos la posibilidad de fingir mejor. Incluso de parecer tiernos. Incluso a veces no fingimos y todo es terriblemente cierto. Pero eso, incluso es posible que el anónimo no lo sepa. Y es entonces cuando ocurre el milagro aposentado en las ruinas del alma: para que te amen y poder seguir amando, tienes que ser otro. A partir de aquí, si inventas algo, siempre es para que el inventado sea feliz. Ese otro al que aman para que tú nunca seas amado. Y tú, que ya no existes, un perfil desdibujado del amor que nunca hallaste. Te queda el consuelo de que esta ausencia tuya de amor, se va a nutrir a partir de hoy, de ese anónimo agonizando día tras día; pero sin poder morir nunca, condenado a ser una falsa identidad eterna, amada y feliz.
ResponderEliminarBesos, Ícaro.
Eso sería la plenitud, saber que puedes llegar a ser inprescindible aunque sea un instante...
ResponderEliminarA veces he pensado que me gustaría hacerme muy muy pequeñina, como un alfiler y andar entre las cosas, sentir lo que no puedo con mi tamaño...
Besos
Tomás
ResponderEliminarVariación de la palabra sueño
Me gustaría mirarte dormir,
algo que tal vez no suceda.
Me gustaría mirarte,
durmiendo. Me gustaría dormir
con vos, entrar
en tu sueño mientras su ola suave y oscura
resbala sobre mi cabeza
y caminar con vos por ese bosque
luminoso, oscilante, de hojas verdeazules
con su sol acuoso y sus tres lunas
hasta la cueva donde tenés que descender,
hasta el peor de tus miedos
me gustaría darte la rama
de plata, la pequeña flor blanca, la única
palabra que te va a proteger
del dolor en el centro
de tu sueño, desde el dolor
en el centro me gustaría seguirte
por la larga escalera
otra vez y transformarme
en la barca que cuidadosamente te traerá
de regreso, como una llama
entre dos manos juntas,
hasta donde tu cuerpo duerme
al lado mío, y cuando entres en él
con la facilidad de la respiración
me gustaría ser el aire
que te habita sólo un
momento. Me gustaría ser así de anónima
y así de necesaria.
Margaret Atwood
me encantan los osados que no saben fingir ni siendo anónimos, aunque el mimetismo nos protege de desaires y vaivenes nos aleja de un posible amor pleno (todo es posible hasta que se demuestre lo contrario) ése en el que necesitado no lanza su llamamiento al aire, sino que dice en voz alta te necesito a ti
Con tanto querer domesticar los sentimientos en esta selva hay un camalaeón a cada paso, en cada rama. Y tan bien lo hacen que ellos lo hacen terriblemente cierto...se creen hojas
un beso
Pluvisca
ResponderEliminarser imprescindible es ser especial aunque siendo especial no se es imprescindible...ironía o putada
siempre pienso en cómo sería convertirme en un ser minúsculo cuando veo las briznas de hierba, las florecillas...sería como adentrarme en un inmenso bosque
un beso
...te gustaría ser...
ResponderEliminarselo...
eolo
ResponderEliminar...Céfiro es caprichoso
...no sopla a mi favor