30 de marzo de 2012




Últimamente he estado pensando mucho en la existencia...

Esta  mañana he pasado junto a esa hilera de grandes robles de las inmediaciones del memorial de guerra y he pensado en otra manera de otoño, hace un par de años, en que las bellotas caían de ellos casi como una granizada. Las hojas se agitaban en todas direcciones y las bellotas caían a la calzada con tal fuerza, que rebotaban hasta más arriba de mi cabeza. Todo esto a oscuras, por supuesto. Recuerdo una raja de luna, no  más. Era una noche, o una mañana, muy clara, muy serena, y sin embargo se desataba una gran energía en las cosas que sucedían entre esos árboles, como una tormenta, como los dolores de un parto. Me detuve allí, un poco fuera del alcance de los proyectiles,  pensé: todo esto sigue siendo nuevo para mí. 

He pasado toda la vida en la pradera y una hilera de robles aún es capaz de asombrarme



Gilead (fragmento)

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1 comentario:

  1. Emociona pensar que hay cosas cotidianas que nos pueden sorprender o asombrar...es signo de que estamos vivos y queremos continuar por ese camino que yo, particularmente, no se ha donde va...lo que si creo es que la protagonista del fragmento tiene que ser algui'en interesante, algui'en con quien me gustaria hablar.

    Besos

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