Para vivir aquí
Hice un fuego, lo azul me había abandonado,
un fuego para ser su amigo,
un fuego para entrar en la noche invernal,
para vivir mejor.
Y le di todo aquello que el día me hubo dado:
los bosques, los zarzales, los trigales, las viñas,
los nidos y sus pájaros, las casas y sus llaves,
los insectos, las flores, los armiños, las fiestas.
Viví con el rumor de las llamas crujientes.
Con el perfume de su ardor;
Con el perfume de su ardor;
yo como un barco iba por el agua prohibida,
como un muerto no tuve más que un solo elemento.
(Pour vivre ici. 1918, Paul Éluard)
Traducción de Raúl Gustavo Aguirre
