...sólo un gorrión sin nido revolotea
sólo un leve soplo como de la pena sin ley
de todas las cosas hace que un árbol
susurre un indeterminado sonido negro
antes de que el tren se ponga en marcha con una sacudida
y yo dentro de poco sólo recordaré el
andén vacío y el banco con el
periódico mojado que el viento hojea
reflexivamente de cabo a rabo y nunca logró
levantar, mientras el resto se mete
en mi infancia en alguna parte de una
casa seca, indestructiblemente donde
estoy junto a una ventana mirando
el tren bajo una lluvia persistente
dieciséis de junio, por la noche