los granjeros dejaban
un acre de su hacienda
sin marcar
en barbecho
para acoger esta callada
intersección con los muertos
escogiendo de entre sus tierras
un terreno vacío
que oliera o supiera bien
una casa de sueños.
John Burnside
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Días en los que todo se cuenta por miles
las gotas incesantes de morfina
los olivos
la fruta madura que no lo es, aún flor en el árbol (por miles)
los copos de nieve allá en las cumbres
los kilómetros
las gotas incesantes de morfina.
¿Y cómo contar el agua del mar, al que me acerco (apenas unos minutos)?
El sol ¿es sólo uno?
Una sola nube.
Se detiene el goteo (que era veloz).
El tren se pone en marcha.
Vuelvo a contar
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