24 de agosto de 2013

También existen los beneficios colaterales


Esta tarde he estado escuchando una charla de Caballero Bonald en la que habla de su trayectoria profesional y su afición (re)lectora

Después he releído algo que escribí hace unos años, yo, que no soy escritora, ni nada en particular, tampoco en especial.

Aunque hubo un día en que alguien en una estación de tren escribió un poema pensando en mí y en Caballero Bonald 




11-01-11
daños colaterales y morir de sed


Cada día, cuando salgo a la calle, miro las plantas de las ventanas de la casa de enfrente. La mujer que vino a vivir hace unos dos años las puso al poco de llegar. Ya hace casi un año que cogió carretera, manta, al niño y al bebé. Y aunque el padre de las criaturas sigue viviendo ahí nunca las ha regado. Han tenido una muerte lenta y agónica. Sólo quedan dos vivas, permanecen  rodeadas de los cadáveres de las que no resistieron tanto



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