Una mañana de invierno, domingo era, se casaron. Ella tenía 23 años. El lunes, aún oscuro el cielo, se levantaron para ir al campo a trabajar.
El jornal diario, de sol a sol, era de 22 reales. Un pan costaba 6 pesetas.
Aún recuerda los momentos felices de esa época durísima, cuando la risa venía pronta.
