Un cuento para el 15 de mayo, día en que murió, hace muchos años ya, mi abuelo Sebastián, el que un día pensando en una fotografía me dijo...niña, no llores...
Pienso que a él le gustaría este cuento.
Verdadera prosperidad
Un hombre rico pidió a Sengai que escribiera algo para que continuara la prosperidad de su familia, de modo que pudiera ser atesorada de una generación a otra.
Sengai tomó una gran hoja de papel y escribió: "Padre muere, hijo muere, nieto muere".
El rico se enfadó.
-¡Te he pedido que escribieras algo para la felicidad de mi familia! ¿Por qué me gastas semejante broma?
-No se trata de ninguna broma -le explicó Sengai-. Si antes de que mueras muriese tu hijo, eso te causaría un gran pesar. Si tu nieto muriese antes que tu hijo, los dos estaríais desconsolados. Si tu familia, una generación tras otra, se va de este mundo en el orden que he mencionado, será el curso natural de la vida. Yo llamo a esto una auténtica prosperidad.
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