20 de mayo de 2013

                                                 Lo submarino




Cuando entraste en la sala de estar en la televisión ponían un documental. Animales extraños parecían levitar en ese fondo oscuro. Uno era como la ramita de un árbol, verde fosforescente, con otras ramitas más pequeñas que salían de ésa,  naranjas como la llama de un fuego vivo. Pensaste que en esa oscuridad que  rodeaba  sus vidas sólo verían algo de luz cuando se encontraran con otro animal igual o parecido a ellos.
-Nunca había visto estos bichos, te dijo la mujer, con esa expresión de asombro suya que tan bien conocías ya.

Cuando te fuiste empezó a llover

En el sótano, por aquel pasillo, en el fondo a la derecha te abrieron la puerta de una habitación en la cual la luz era mínima, la justa para permitir los movimientos. Después ese gel te hizo pensar en las aguas movedizas, aguas que ayudaron al ojo de una cámara a bucear allá en la oscuridad...era como otro fondo submarino. Ladeaste la cabeza y fijaste la mirada en la pantalla. Todo parecía uniforme y quieto. No era así, sólo había que saber esperar. El silencio  no se alteraba ni por las dos respiraciones. Entonces algo pareció diferente. Tus ojos. ciegos para ese saber mirar, no acertaban a ver nada más hasta que unas finísimas líneas naranjas, como las ramitas del fondo del otro mar, tomaron la forma de una mirilla telescópica cerrándose. Imaginaste a un francotirador acechando. Los otros ojos que miraban eran  los de un cazador experimentado, y sus manos con movimientos certeros ayudaban a cercar la presa.

El desasosiego de lo submarino. Pensaste en estas palabras. El abismo de lo desconocido.
En el fondo del mar y el de tu cuerpo. En las palabras que se dicen y las que se acallan.
En los sentimientos.

Agradeciste que a la salida hubiese dejado de llover. Hacía fresco para esa camiseta tan fina, mas no cogiste el autobús en la primera parada. Comenzaste a pasear en una aparente superficie en la que aún no había anochecido.

El cielo era gris, el aire era gris con luz, mientras caminabas sobre las aguas.

Antes de regresar fuiste a ver unas orquídeas. Elegiste una blanca y te la llevaste a casa



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