3 de marzo de 2013


Mi casa es diáfana, pero no de vidrio. Es más bien de la misma naturaleza que el vapor.
Sus paredes se condensan y se relajan según mi deseo. A veces, las estrecho en torno mío, como una armadura aislante...
Pero otras, dejo que los muros de mi casa se expandan en su espacio propio, que es la extensibilidad infinita.

Georges Spyridaki


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