El abuelito me había dicho que podía hacer lo que quisiera con mi vida, y aunque algunos días le creía, otro no. Esa lúgrubre tarde nublada, ese último día del siglo que moría, estaba virando definitivamente hacia el no.
Había tantas cosas que quería ver y hacer mientras viviera..., pero ¿cuántas de ellas estaban a mi alcance?
Escribí una lista en la última página de mi cuaderno.
La cubierta de cuero rojo estaba arrugada y las páginas de borde dentado se estaban ensuciando.
Lo dejé a un lado y me dormí, y soñé que flotaba en un río. Pero no era el mío.
Lo dejé a un lado y me dormí, y soñé que flotaba en un río. Pero no era el mío.
El agua ere verde claro en vez de azul y, curiosamente, las orillas estaban cubiertas de arena
La evolución de Calpurnia Tate (fragmento)

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