5 de diciembre de 2012

El primer día que descansa, después de muchas y largas jornadas de trabajo, ella va al mar. Se arremanga los pantalones y mete los pies en el agua. Allí se siente más cerca de su padre, pescador, como pescador fue su abuelo y el abuelo de su abuelo.  Se sienta en la orilla, mira el horizonte y comienza una carta...

Querido padre...

Como despedida

....me gusta el viento, me acerca a ti.

Porque llegar tarde en la vida a algunas cosas importa, importa mucho. Lo hace en la medida que cambia tu vida y la de otras personas.

Anoche eran más de las 12 y mis ojos eran dos gatos en sincronía, dos gatitos abiertos...en plena Siberia.

Pensé en escribirte.


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