31 de diciembre de 2012








El año pasado, el día 31 de diciembre a las doce de la noche me comí doce uvas.

Hace dos años, el día 31 de diciembre a las once y media puse la película de Georgia O'Keeffe y la vi en la cama.

En una escena Georgia coloca los huesos que pinta en un poyete que hay delante de un gran ventanal en una habitación minimalista y hermosa.
Hay otra escena que me gustó especialmente en la que come en la cocina. En una cocina blanca, pulcra y sencilla, preciosa. Como sencilla y frugal era su comida.

No me enteré de que llegaron las doce

Me gustó esa nochevieja sin uvas.


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Leo que Susan Sontag  ideó un proyecto para Annie Leibovitz, Pilgrimage, que quedó postergado tras su muerte y otras circunstancias.

Tiempo después y tras quedar maravillada por la belleza del agua en las cataratas del Niágara comenzó a trabajar en él, en contra de las recomendaciones de los demás, no sería rentable.  Ella lo sintió como una salvación para su alma, sería su peregrinaje particular.

Recuerda  en este camino como  una de las más emocionantes la visita a la casa de Georgia O´Keeffe.



“Cuando era joven, Georgia O'Keeffe representaba un gran concepto, una idea estereotípica, para nosotras, de lo que es ser mujer. Pero esa idea nunca llegó a calar realmente en mí”. 

Cuando entró en su estudio comenzó a llorar.

 “Fue muy emotivo. Ella fue real. Fue muy criticada. Volví varias veces. Lo primero que me llamó la atención es lo poco que necesitas. Ella tenía sus vistas. Su cama. Hacía sus propios pasteles. Tenía música, adoraba la música. ¡Tenía los mejores altavoces! Pero no demasiadas cosas”.




Esta noche habrá música en mi casa







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