Diario anacrónico de un viaje (12)
Los dulces de las monjas...
-Ave María purísima
-sin pecado concebida
Pienso en los viajes (vuelos), por cortos que éstos sean, como un mirar lo de fuera al mismo tiempo que me sobrevuelo a mí misma.
Una vez de regreso es cuando se asientan los pensamientos y vienen a mí, o yo voy a ellos...sólo sé que nos encontramos, fragmentos de lecturas, músicas, o palabras propias que se entrelazan para tener algún sentido.
En esa construcción se fija la memoria (selectiva seguro) que conformará mi percepción de ese viaje, los sentimientos que me invadían y que me llevaron a "mirar" de esa forma y no otra, construcción-cimiento que me servirá de cierto apoyo para seguir caminando, volando fuera mirando dentro.
Volver a casa después del viaje. Descansar las alas.
Doce apuntes anacrónicos para el diario de un viaje que duró diez horas.
Apuntes que nacieron del hueco situado bajo mi esternón.
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