26 de noviembre de 2012

                                                      Diario anacrónico de un viaje (12)



Los dulces de las monjas...
-Ave María purísima
-sin pecado concebida

Pienso en los viajes (vuelos), por cortos que éstos sean,  como un mirar lo de fuera al mismo tiempo que me sobrevuelo a mí misma.

Una vez de regreso es cuando se asientan los pensamientos y vienen a mí, o yo voy a ellos...sólo sé que nos encontramos,  fragmentos de lecturas, músicas, o palabras propias que se entrelazan para tener algún sentido.

En esa construcción se fija la memoria (selectiva seguro)  que conformará mi percepción de ese viaje, los sentimientos que me invadían y que me llevaron a "mirar" de esa forma y no otra, construcción-cimiento que me servirá de cierto apoyo para  seguir caminando, volando fuera mirando dentro.


Volver a casa  después del viaje. Descansar las alas.
 Doce apuntes anacrónicos para el diario de un viaje que duró diez horas.
 Apuntes que nacieron del hueco situado bajo  mi esternón.


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