Diario anacrónico de un viaje (8)
En algún lugar oí hace años que los niños pequeños no tienen capacidad para entender el concepto tiempo. Por eso lloran desconsolados cuando los dejan. No entienden eso de...dentro de un ratito volveré a recogerte. Sólo sienten abandono. Para ellos supongo que eso será el vacío.
Miré hacia arriba y tuve una sensación parecida. No pensé...las cigüeñas han salido con el buen tiempo, dentro de un rato regresarán. Sentí ese nido como deshabitado, no sé por qué. Sentí vacío.
Anoche soñé con un día soleado, estaba en la terraza de un bar acompañada de una mujer (sentada a mi derecha) y un hombre (frente a mí). Tomábamos algo de beber. Un hombre se acercó a nuestra mesa y se puso a la espalda de mi amigo. Llevaba un gran cuchillo en la mano, de un corte rapidísimo y certero le cortó el cuello. Se desangró al instante. No dijo nada, no le dio tiempo, nosotras tampoco, ni siquiera un grito de espanto. Vino hacia mí y presionó la hoja en mi garganta. Estaba muy afilada y la hundió. Yo notaba como profundizaba sin sentir ningún dolor. Me vi en el suelo tumbada boca abajo. Las sirenas dejaron de sonar y a la altura de mis ojos vi acercarse los pies de un hombre y una mujer, eran los sanitarios. Se agacharon para atenderme mientras reían animadamente contándose sus cosas.
No sentía dolor, ni miedo. Sólo vacío.
Me desperté.
.
.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Dime