27 de septiembre de 2012







"Su deseo me transfiguraba. 
Yo, que desde hacía tanto tiempo no tenía más gusto ni forma, poseía de nuevo pechos, un vientre, un sexo, una carne; era alimenticia como el pan, olorosa como la tierra. Era tan milagroso que no pensé en medir mi tiempo ni mi placer; sé solamente que cuando nos dormimos se oía el leve trino del alba."

 


Después de leer fragmentos al azar (o menos al azar) de El vuelo de Ícaro y releer los poemas de Aurora Luque que he ido escribiendo en este blog, todos pertenecientes al libro Camaradas de Ícaro, me voy a quedar con este fragmento de Simone de Beauvoir, que poco o nada tiene que ver con Ícaro...o sí


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