7 de agosto de 2012





Las cosas tienen personalidad propia. La mitad siempre permanece oculta. La botella de agua con gas, el lapicero, la lámpara, de todas ellas sólo vemos la mitad, sólo por delante, por delante en diagonal, por arriba, pero nunca por completo, nunca enteras.



Las verdaderas cosas, las cosas al completo siempre permanecen en la oscuridad. Somos seres limitados.

Cuando cojo la botella para beber de ella, ¿cómo sé que tiene una parte trasera?
Tan sólo me imagino la parte trasera. Me figuro que existe.
Lo hago como si lo supiera a ciencia cierta. Ni más ni menos.






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