26 de agosto de 2012






Dicen en mi pueblo que los músicos
hacen un contrato con una sirena,
si quieren saber cuanto durará,
durará el contrato con esa sirena
de un campo oscuro tienen que coger
un puñado de quinua para la sirena
y así la sirena se quede contando
Dice la sirena que cada grano significa un año.
Cuando la sirena termine de contar
se lo lleva al hombre y la suelta al mar
pero mi madre dice dice dice
que la quinua difícil de contar es y
la sirena se cansa de contar.
Y así el hombre para siempre
ya se queda con el don.








Los paisajes desoladores de La teta asustada me llevaron a otros paisajes lejanos, los que a menudo nos muestra Abbas Kiarostami.
El peso de la tradición, el miedo heredado, el respeto y las enseñanzas de los viejos. La humillación y el abuso de poder.
El mar.
Un idioma de miradas y gestos, un cuerpo de hombre que acoge como sólo el amor puede hacerlo y que me emociona como sólo el amor puede hacerlo.


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