30 de julio de 2012



 Me detengo, una a una,  en las fotografías de Kenro Izu. Me enamoro de este "horizonte".

A mi mente viene el recuerdo de otros caminos, ríos, de otras líneas, de puntos y rayas que me separan, de los eternos caminos paralelos.

Hace pocos días llegué a la web de Elina Brotherus, siento curiosidad por ver su trabajo...¿qué habrá hecho en estos años? No me "atrapan" sus últimas fotografías. Para mí Elina siempre será esa mujer mirando el horizonte, que asocié a un poema en julio de 2007
 Cinco años después sigue siendo mi fotografía preferida de ella.
Cinco años después sigo mirando la línea que a menudo se confunde, como la verdad y la mentira, como la niebla de Elina Brotherus, como el azul de Kenro Izu.
Cinco años después tengo la certeza de que no existen los atajos 

...Y una entrada directa al corazón





Horizonte


He cambiado de piel tres veces
Me ha costado darle la vuelta al mundo
para llegar al punto de partida
Mis piernas me sostienen mejor
tengo una cicatriz en el pecho
más bien una costura, un bolsillo roto
Acceso directo al corazón

Estoy de regreso de mí mismo
Noches enteras buscando una estrella fugaz
que me conceda un deseo
nada extravagante
Tan sólo la habilidad de reconocer
la verdad de la mentira

Es otoño aún y los días son largos
La luz se recuesta cálida sobre la montaña
Quiero decir que el horizonte se distingue
¿El horizonte es una línea firme?
¿Es una pintura mural que cambia cada día
movida por tempestades de color?
¿Hay un atajo para llegar al horizonte?

Quizás sirva de algo haber adquirido
una cicatriz en el pecho
una costura de piel y nervio
Una entrada directa al corazón.




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