9 de julio de 2012

 

 Algunas mañanas, cuando sigue oscuro y los gorriones no han despertado aún, un pajarillo  que hizo el nido por la noche en mis pupilas empuja mis párpados hasta abrirlos al nuevo día.

 Es demasiado pronto, pero empuja suave, quizás tenga  miedo, o quizás quiere despertarme para protegerme de alguna pesadilla


 




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