17 de junio de 2012





La palabra arritmia se acomodó ayer en algún hueco de mi cerebro...o de mi esternón. Esta mañana temprano,  mientras he regado las plantas, me he lavado la cara, he desayunado... arritmia  latía y bombeaba (que no es lo mismo latir que bombear) para llevarme a estos poemas,  para llevarme a la piel y más adentro de estas mujeres (¿o son todas la misma mujer?) de Klimt



 

 Voy,  abriéndome paso por entre la aspereza. Al lugar donde está guardado mi retrato futuro.





Un fuego remoto me sostiene. De su aura roja tomo mis préstamos. Pasadizo hacia la incandescencia, 
no admite plazo.




Orgía vegetal
Una mujer desnuda se acuesta bajo la lluvia.

Texturas donde una ausencia se mira

Caverna olorosa, condúceme


 

Légamos jamás recuperados.
De repente, un roce. El universo de la piel. El hilo extraviado en el viaje.
Estoy bañado por lo que vive, por lo que muere.
 Cada día es el primer día, cada noche la primera noche, y yo, yo soy también el primer habitante.





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