9 de mayo de 2012



  Recuerdo cómo yacimos juntos cierta

diáfana mañana de verano,

cómo apoyaste tu cabeza en mi cadera 

y suavemente te volviste hacia mí,

y apartaste la camisa de mi pecho, y

hundiste la lengua hasta mi corazón

desnudo,

y te alargaste hasta tocar mi barba,

y te extendiste hasta abrazar mis pies 

 

.