22 de abril de 2012







Vendrán las lluvias suaves


Vendrán las lluvias suaves y el olor a tierra
y el leve ruido del vuelo de las golondrinas

El canto nocturno de los sapos en los charcos
la trémula blancura del ciruelo silvestre
Los ruiseñores con sus plumas de fuego
silbando sus caprichos en la alambrada


Y ninguno sabrá si hay guerra
ni le importará el final, cuando termine

A nadie le importaría, ni al pájaro ni al árbol,
si desapareciera la humanidad

Ni la primavera, al despertar al alba,
se enteraría de que ya no estamos.



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3 comentarios:

  1. Menos mal que a la naturaleza no le importe nuestras tropelías y destrucciones, así pueden existir con o sin el hombre mañanas y primaveras.

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  2. con esto que dices Inés se me ha venido a la cabeza la imagen de las plantas que nacen en las grietas del asfalto, los árboles que recuperan su sitio en casas abandonadas, en una lucha de recuperar su sitio o de brotar contra todo pronóstico

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