7 de febrero de 2012


 Un día
 
Un relámpago en la colina de enfrente
Un trueno en la colina de atrás
entre las dos
una piedra muda



.

4 comentarios:

  1. Yo tengo piedras que hablan, Icaro.
    Y hablan tanto y me dicen tantas cosas que tengo la determinación e lanzarlas un día al viento. Porque las piedras hablan, si no esa piedra no sería muda, sería, simplemente, una piedra.

    Una curiosidad: ¿cogerá esa radio Kiss FM, o Radiolé?

    Por lo demás, los labios de esa mujer me parecen muy bellos.
    Pero qué leches estaría estudiando en esa carpeta de anillas.

    ResponderEliminar
  2. Lo tranquilina que duerme la chcia. La radioes guapisima, ya no quedan...

    Tal vez no oiga los truenos...

    Las piedras, ay las piedras, son mi debilidad y como ventana indiscreta, todas dicen algo, aunque , a veces, no les entiendo el idioma...

    Besos

    ResponderEliminar
  3. indiscreta

    las piedras no son mudas, sólo guardan silencio a veces, como las personas

    Yo tengo piedras que siempre me hablan, tengo una que es un corazón que me llegó del otro lado del mundo, allá tras las montañas azules, tengo otras que me recitan poemas, otras que son la música del agua acariciándolas, y otras que no están conmigo físicamente pero que he acariciado en cada grieta

    esa radio coge la cadena que se tercie ¡faltaría más! pero esa noche estaba en silencio, como la piedra

    creo que esa carpeta debe ser una agenda que no quiere ver, por eso ha apagado la radio y cerrado los ojos, para soñar con los labios

    ResponderEliminar
  4. Pluvisca

    si hablaran en esperanto (y nosotros también) perderían el misterio que encierran ¿no crees?

    besos

    ResponderEliminar

Dime