Recordaba algo que escribí hace años pensando en ese poder de traer vida mientras miraba una pintura de raíces...o quizás fuese al revés
Mi cuerpo:
una herida manando
sangre fértil
Y también pensaba en que acabaré aborreciendo la palabra metáfora cuando sonó el tfno del trabajo.
No olvido la norma principal para atender el teléfono: hay que sonreír aunque nadie te vea, el cliente siempre nota cuando sonríes.
Y yo sonreí con el cliente cuando me dijo donde vivía...en la calle Cristalina
Cuando aún no me había asentado del todo en mis pensamientos otra vez volvió a sonar el tfno.
Misma operación. Y sonreí de nuevo al oír el nombre de la calle...Veredas.
Aún no había contado que esta norma fundamental, la de sonreír, me la enseñó una mujer que se llama Amor
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Dime