12 de diciembre de 2011




Recordaba algo que escribí hace años pensando en ese poder de traer vida mientras miraba una pintura de raíces...o quizás fuese al revés

Mi cuerpo:
una herida manando
sangre fértil

Y también pensaba en que acabaré aborreciendo la palabra metáfora cuando sonó el tfno del trabajo.
No olvido la norma principal para atender el teléfono:  hay que sonreír aunque nadie te vea, el cliente siempre nota cuando sonríes. 
Y yo sonreí con el cliente cuando me dijo donde vivía...en la calle Cristalina

Cuando aún no me había asentado del todo en mis pensamientos otra vez volvió a sonar el tfno. 
Misma operación. Y sonreí de nuevo al oír el nombre de la calle...Veredas.

Y pienso que yo también tengo suerte, nací en El río

Aún no había contado que esta norma fundamental, la de sonreír, me la enseñó una mujer que se llama Amor





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