Le había estallado un vaso en la mano y un cristal pequeño se hundió con fuerza en un corte,
un corte al golpe, profundo pero no afilado
Se quedó inmóvil mirando cómo la sangre manaba desde el nudillo y recorría el sendero de sus dedos
hasta diluirse en el agua, un agua tan caliente como su sangre
.

Me gusta cómo han quedado de inmóviles las tazas del café. Y el pedazo de pan. Y la caja de cerillas. Y la libreta.
ResponderEliminarHay debió de haber buen ambiente, seguro.
¿Tienes tiritas?
fíjate qué cerquita están las tazas unas de otras, sí, el ambiente era bueno
ResponderEliminarponer una tirita hubiese sido como tapar la boca a quien quier decir algo, la sangre manó unos instantes, un chorro de agua fría la detuvo, más tarde volvió ...hasta que se durmió