21 de diciembre de 2011


Le había estallado un vaso en la mano y  un cristal pequeño se hundió con fuerza en un corte,
un corte al golpe, profundo pero no afilado

Se quedó inmóvil mirando cómo la sangre  manaba desde el nudillo y recorría el sendero de sus dedos
hasta diluirse en el agua, un agua tan caliente como su sangre



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2 comentarios:

  1. Me gusta cómo han quedado de inmóviles las tazas del café. Y el pedazo de pan. Y la caja de cerillas. Y la libreta.
    Hay debió de haber buen ambiente, seguro.

    ¿Tienes tiritas?

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  2. fíjate qué cerquita están las tazas unas de otras, sí, el ambiente era bueno

    poner una tirita hubiese sido como tapar la boca a quien quier decir algo, la sangre manó unos instantes, un chorro de agua fría la detuvo, más tarde volvió ...hasta que se durmió

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Dime