11 de julio de 2010

Y los dos empezamos a reírnos tan fuerte que el matrimonio de ancianos que miraba la nieve, 
tras una mirada de falso reproche, sonrió...


Y era la primera vez que yo me reía, por lo menos con tantas ganas, 
y sentí como si dentro de mí algo estallara en mil pedazos,
como si aquel montoncito de piedras que pesaba sobre mi corazón saltara por los aires. 
Y pensé:
"qué bueno es reírse..."






No hay comentarios:

Publicar un comentario

Dime