Pensé en la felicidad, en cómo se teje a diario

con el silencio de la casa vacía

y en que no es súbita ni gratuita, sino

una creación, como el crecimiento de un árbol.

Nadie lo ve, pero detrás de la corteza

crece otro círculo en los anillos que se expanden.

Nadie oyó a la raíz cavar más hondo en lo oscuro,

pero por ese trabajo hacia dentro el árbol se eleva,

sus penachos brillan, y sus hojas destellan.

(May Sarton)

16 de junio de 2017