Estas palabras quieren ser...
Estas palabras quieren ser
un puñado de cerezas
un susurro –¿para quién?–
entre una y otra oscuridad.
Sí, un puñado de cerezas,
un susurro –¿para quién?–
entre una y otra oscuridad.
Hace algunos años imaginé un lugar especial en el cual cada rincón o cada objeto tendría un nombre propio.
Lo llamé Plaza de la Debilidad. El primer objeto que coloqué en ella fue un banco al que llamé Susurro
...me encanta la palabra susurro.
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...me encanta la palabra susurro.
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